Racing quedó eliminado de la Copa Sudamericana tras empatar con Caracas, un resultado que se considera un papelón histórico, ya que no pudo vencer al equipo venezolano en ninguno de los dos partidos disputados.
El equipo de Avellaneda necesitaba ganar para mantener vivas sus chances matemáticas de clasificar, pero un autogol tempranero y un empate posterior complicaron el panorama. A pesar de contar con oportunidades claras, Racing no logró concretar, evidenciando problemas en la definición.
La dirigencia, encabezada por Diego Milito, y el entrenador Gustavo Costas, son señalados como responsables de este desempeño. La sanción de tres fechas sin público para competencias internacionales, producto de reincidir en el uso de pirotecnia, afectó la localía del equipo.
Gustavo Costas dejó en duda su continuidad, a pesar de tener contrato hasta 2028, manifestando que debe reflexionar sobre su futuro. La dirigencia, que no lo tenía en sus planes iniciales, ahora enfrenta la disyuntiva de mantenerlo o despedirlo, con la posibilidad de que Costas renuncie para evitar un conflicto mayor.