Las protestas en Bolivia continúan, con manifestantes marchando hacia el Palacio Presidencial y bloqueos que afectan el suministro de hospitales y la vida cotidiana.
Los manifestantes exigen al gobierno de Rodrigo Paz que revierta las medidas de austeridad y aborde el aumento del costo de vida, e incluso piden su renuncia.
Los disturbios, que comenzaron con huelgas a principios de mayo, se han convertido en un movimiento nacional que involucra a sindicatos, mineros, trabajadores del transporte y grupos rurales.
Los bloqueos han provocado escasez de alimentos, combustible y suministros médicos en todo el país, afectando gravemente la atención sanitaria.