Nicolás opina que el rumbo económico, político y cultural del gobierno de Javier Milei es impecable y muy bueno, y que funcionará.
Sin embargo, expresa preocupación porque hay gente que la está pasando mal y no llega a fin de mes, atribuyendo estas privaciones a la transformación inherente al proceso.
Considera que es necesario pedirle a la gente que aguante, pero para ello se debe dar una batalla de concientización y ejemplaridad, criticando casos donde se actúa de forma inconsistente, como el despido de un cafetero por comprar una cafetera a un precio elevado.