El aumento de las tarifas de luz y gas está llevando a muchos argentinos a la "pobreza energética", destinando más del 10% de sus ingresos a estos servicios. El gas representa un 15,2% del ingreso promedio, mientras que la luz también ha sufrido incrementos significativos.
Se cuestiona la política energética del gobierno, especialmente la venta de empresas como Transener, que generaba importantes utilidades. La falta de inversión en el sector y la dependencia de la importación de energía son puntos clave de debate.
En contraste, se menciona la inversión en Vaca Muerta y otros sectores productivos, pero se señala que esto no se traduce en beneficios directos para los consumidores, quienes enfrentan tarifas cada vez más altas y una menor capacidad de consumo.