Norma Rotella relata cómo sufría dolores crónicos de útero, hemorragias y agotamiento, a pesar de haber consultado a numerosos médicos y sometido a estudios que no arrojaban una solución definitiva. Los constantes dolores de cabeza y el insomnio agudizaban su malestar.
Tras decidir acercarse a la Iglesia Universal y perseverar en la práctica de la palabra de Dios, Norma experimentó una sanación integral. Encontró paz, liberación y la restauración de su salud física y emocional, superando la angustia y el peso que la oprimían. Hoy se siente fortalecida y bendecida.