Autoridades sanitarias y organismos internacionales luchan por contener la propagación del Ébola en la República Democrática del Congo, donde ya se registran más de 600 casos sospechosos y 139 muertes confirmadas. El virus ha alcanzado una tercera provincia, agravando la situación en un contexto de conflicto armado.
La CEPI, coalición global de vacunas, advierte que el brote actual es solo la "punta del iceberg" y que las cifras reales podrían ser mucho mayores. A diferencia del Ébola Zaire, para el virus Bundibugyo no existen terapias antivirales ni vacunas aprobadas específicas, lo que limita las herramientas de control. La confianza de las comunidades locales hacia los trabajadores de salud genera conflictos, como se evidenció en un funeral donde se incendiaron carpas médicas.