Se analiza la ausencia de un jefe de gabinete activo en el gobierno, comparando la situación actual con la figura tradicional que actúa como fusible y resuelve conflictos.
Se menciona que Adorni, en lugar de cumplir ese rol, se encuentra "con la cabeza bajo tierra", y que su rol original era más de amanuense y secretario.
La falta de un jefe de gabinete operativo expone aún más al presidente Javier Milei en medio de las disputas internas.