Un joven canadiense de 15 años, Ivan Batz, ha creado un innovador robot con forma de tortuga, impulsado por inteligencia artificial, con el objetivo de ayudar a la vida marina y proteger los océanos.
Este robot no solo detecta desechos plásticos, estrés térmico y especies invasoras, sino que lo hace de manera silenciosa y no invasiva, sin alterar el ecosistema. El avance tecnológico combina robótica y IA para el monitoreo y estudio de la contaminación marina, ofreciendo informes detallados sobre el estado de los océanos, especialmente crucial para la protección de los arrecifes de coral.