La Iglesia Católica ha modificado sus reglas respecto a la limosna, adaptándose a las nuevas tecnologías de pago.
Debido a que la mayoría de las personas no manejan efectivo y utilizan tarjetas de crédito o billeteras virtuales, la Iglesia permitirá las donaciones a través de teléfonos celulares, tarjetas de crédito y relojes inteligentes.
El objetivo es facilitar que tanto locales como turistas puedan seguir contribuyendo, eliminando la excusa de no tener efectivo.