Bolivia atraviesa una crisis crítica con tres semanas de cortes de servicio que afectan gravemente a hospitales, provocando desabastecimiento de oxígeno medicinal y medicamentos. La situación se agrava ante la falta de una vía humanitaria para el paso de suministros esenciales.
En medio de la tensión social, renunció el Ministro de Trabajo y se inició una reestructuración del gabinete. Rodrigo Paz designó a Williams Vascopé como nuevo ministro, a quien se considera un negociador con potencial diálogo con la Central Obrera Boliviana, aunque el clima general es de alta tensión.