Estados Unidos busca recuperar posiciones estratégicas en Groenlandia, temiendo la influencia de Rusia y China en la región ártica. Trump ha enfatizado la importancia de Groenlandia para la seguridad nacional estadounidense y ha planteado la posibilidad de adquirir el territorio.
Durante la Guerra Fría, EE.UU. mantuvo 17 instalaciones militares y más de 10.000 efectivos en Groenlandia. Actualmente, solo opera una base, la cual cumple funciones de vigilancia y defensa. La ubicación de Groenlandia es clave para el control militar y comercial en el mapa geopolítico actual, siendo un punto estratégico en disputa entre las grandes potencias.