En el marco de la Semana de Mayo, se visitó una confitería distinguida para disfrutar de un tradicional chocolate con churros. El lugar, un edificio histórico de 1912, atrae tanto a turistas como a locales por su arquitectura y propuesta gastronómica.
Se debatió sobre las preferencias entre churros con dulce de leche o sin relleno, y la calidad del chocolate belga utilizado. La nota destacó el ambiente de época del establecimiento y la experiencia de compartir un momento agradable, incluso recibiendo la visita de turistas brasileñas.