Aviones de combate rusos SU-35 y SU-27 realizaron maniobras provocadoras a solo 6 metros de un avión militar británico en el Mar Negro.
Los pilotos rusos no respondieron a los llamados de advertencia y se acercaron peligrosamente al avión británico, que volaba sin armamento.
El ministro de defensa británico, John Healy, denunció el incidente como una nueva amenaza de Rusia a Occidente, calificando las maniobras de "extremadamente peligrosas".