Autoridades sanitarias y organismos internacionales luchan por contener la propagación del ébola en la República Democrática del Congo, donde ya se registran más de 600 casos sospechosos y 139 muertes. El virus ha alcanzado una tercera provincia, agravando la situación debido a la presencia de grupos rebeldes como el M23.
La CEPI, coalición global de vacunas, advierte que el brote actual es solo la "punta del iceberg" y no hay un plazo definido para el desarrollo de una vacuna segura y eficaz. A diferencia del ébola Zaire, no existen terapias antivirales ni vacunas aprobadas específicas para la cepa Bundibugyo, lo que limita las herramientas de contención. La desconfianza de las comunidades locales hacia los trabajadores de salud genera conflictos, como se evidenció en un funeral donde se incendiaron carpas médicas.