Activistas climáticos de Extinction Rebellion tiñeron de verde fuentes e instalaciones de agua pública en 17 ciudades alemanas.
La protesta, que utilizó un tinte no tóxico, buscaba criticar la política de gas del gobierno alemán y la continua inversión en infraestructura de gas. Los activistas describieron el agua verde como un símbolo del daño ambiental y del 'lavado verde' en la política climática.