Se narra un violento robo a un jubilado de 87 años, quien fue maniatado y despojado de sus pertenencias. El hecho, ocurrido cerca de las 4 de la mañana, se caracterizó por la violencia de los asaltantes, quienes patearon la puerta de entrada para ingresar a la vivienda.
El hombre, de origen húngaro y residente en Argentina desde 1957, fue obligado a subir al primer piso donde se encontraba una caja fuerte. Allí, los delincuentes sustrajeron joyas, dinero y varias armas de fuego, incluyendo un Schill Mauser y otras de caza. Se especula sobre el origen de las armas, mencionando la posibilidad de que fueran traídas de la Segunda Guerra Mundial.
Se discute la creciente inseguridad y la impotencia de las víctimas ante la delincuencia. Se menciona la presencia de cámaras de seguridad en la vivienda, aunque no se detalla si estas registraron el accionar de los ladrones o si fueron desactivadas. Se señala que uno de los asaltantes llevaba el rostro cubierto, mientras que los otros no, lo que podría indicar que conocía a la víctima o quería evitar ser identificado.