Se presenta el trabajo de los encargados de estacionamiento, quienes manejan autos de todo tipo y lidian con clientes de diversos humores y exigencias. Se mencionan las dificultades del trabajo, como los días de lluvia, el frío y la atención al cliente.
Se destaca la disminución del trabajo en un 50% y la escasez de lugares en la calle, lo que aumenta la demanda de los garajes. Los encargados reciben propinas, aunque cada vez menos, y señalan que los trabajadores dan más propina que las personas con más dinero.
Se describen los autos más lujosos que han manejado, como Mustang, Ferrari y Porsche, y también los más complicados, como los autos viejos y descuidados. Se relatan anécdotas como olvidar las llaves dentro del auto o que se cierren con la llave adentro, y la necesidad de llamar al cerrajero o al cliente.