Se reaviva el debate sobre la política económica, con Yolanda defendiendo la necesidad de bajar impuestos y achicar el gasto público para evitar la pérdida de empleos.
Antonio Araque, por su parte, es criticado por su postura estatista y por no ofrecer soluciones concretas al problema de la industria.
La discusión se torna tensa, con acusaciones de mentiras y "psicopatía" hacia los políticos que llevan tres años gobernando sin resolver la crisis.