Los torneos de tenis están implementando estrategias creativas en redes sociales, utilizando contenido generado por los propios jugadores para conectar con la audiencia.
Sin embargo, surge una controversia respecto al reparto de ganancias, ya que los tenistas reclaman un 14% de las ganancias totales, argumentando que son ellos quienes generan el valor del espectáculo.
La organización de Roland Garros, por ejemplo, se beneficia de este contenido, pero la disputa se centra en una distribución más equitativa de los ingresos generados por la participación de los deportistas.