La Starship de SpaceX utiliza 33 motores Raptor y un sistema de conductos de 4 metros de diámetro para inyectar combustible de metano a baja temperatura, permitiendo cargas rápidas.
Este sistema es una mejora respecto a los motores de Artemis, que utilizaban oxígeno e hidrógeno líquido y presentaban problemas de fugas.
La capacidad de repostar combustible en órbita es una de las innovaciones clave de la Starship, permitiendo misiones más largas y la construcción de bases lunares y marcianas.
El desarrollo de la Starship, que comenzó hace tres años, ha implicado éxitos y fracasos, pero cada prueba aporta datos para mejorar la nave, especialmente la versión 3 destinada al programa Artemis.