Se expone la difícil situación económica que atraviesan los argentinos, con aumentos en servicios, transporte y el costo de vida en general.
El precio de la electricidad, el gas y el transporte (el subte pasó de 70 a 1300 pesos) se han disparado, haciendo que salir a comer o mantener el nivel de vida sea un lujo.
Se critica al INDEC por subponderar el aumento de los servicios regulados en sus mediciones de inflación y por no incluir el alquiler en los cálculos de lo necesario para ser clase media.
Se señala que los salarios no han aumentado en la misma proporción que los gastos, haciendo casi imposible mantener el nivel de vida anterior.