El senador estadounidense Marcos Rubio ve "muy lejana" una salida pacífica para Cuba, argumentando que el régimen de Castro, vigente desde 1959, agota las vías de negociación tradicionales. La tensión entre ambos países se incrementa ante las medidas de presión de EE.UU.
Rubio confirmó que Cuba aceptó una ayuda humanitaria de 100 millones de dólares para aliviar la crisis, pero insiste en que una solución real requiere un planteo serio de desestructuración de la política actual. La diplomacia estadounidense utiliza presiones judiciales (cargos contra Raúl Castro), sanciones económicas y movimientos militares (portaaviones) para negociar.