La contaminación atmosférica en Santiago, Chile, alcanzó niveles críticos la semana pasada, situando a la ciudad como la segunda más contaminada del mundo el 14 de mayo, según IQ Air. La ubicación geográfica de Santiago, en forma de cuenco y rodeada de montañas, dificulta la dispersión del smog, atrapándolo en la ciudad. La situación se agrava por las emisiones vehiculares, la generación de energía con combustibles fósiles y la quema de leña.
Para combatir la contaminación, el gobierno implementó medidas como la restricción del transporte público, la suspensión de la quema agrícola y la prohibición de estufas y calentadores a leña. En situaciones de emergencia, también se restringe el tráfico vehicular.