Un jubilado fue víctima de una violenta entradera en su domicilio. Los delincuentes, que según el relato eran entre tres y cuatro adentro y uno o dos afuera, ingresaron a la fuerza tras golpear y patear la puerta y las ventanas. Una vez dentro, exigieron la entrega de dólares y euros, llevándose una suma considerable de efectivo, relojes y un fusil Mauser con municiones, además de un revólver y un Colt 38.
La víctima, identificada como Tomás, se encontraba descansando cuando escuchó los golpes. Al asomarse por la ventana, vio a tres personas que huían, pero luego regresaron e ingresaron a la vivienda. Los delincuentes lo amenazaron y lo obligaron a abrir una caja fuerte empotrada en la pared, de donde sustrajeron el dinero y objetos de valor.
A pesar de la violencia del asalto, Tomás no sufrió agresiones físicas graves. Sin embargo, el hecho generó gran conmoción en el barrio y se destaca la audacia de los ladrones, quienes actuaron con rapidez y se llevaron elementos de valor, incluyendo armas históricas.