Se presenta el auge de los robots y la inteligencia artificial, con demostraciones de brazos mecánicos ensamblando piezas de automóviles y humanoides preparando comida.
Se destaca la capacidad de los robots para trabajar las 24 horas, incluso auto-cambiándose la batería, y se plantea el debate sobre la posible pérdida de puestos de trabajo.
Se cuestiona si existe suficiente consumo global para la creciente producción impulsada por la robótica, y se anticipa una posible baja de precios debido a la oferta.
Se menciona el caso de un robot que se desarma al caer por un escalón, evidenciando que la tecnología aún presenta fallas.