Se plantea la incógnita sobre quién será el vocero oficial del gobierno, con Milei actuando de facto como tal, pero con la posible designación de Lilia Lemoyne.
Se discute la influencia de Karina Milei en la estructura de poder, con la expectativa de que siga expandiendo su área de influencia.
Se califica al gobierno en su conjunto como "desgastante", sugiriendo que la falta de una figura clara y la constante tensión interna agotan los recursos y la energía del ejecutivo.