Julio César Silva, portero del edificio donde vivía Cristina Kirchner, declaró ante el juez Bonadio y el fiscal Estornelli, retractándose de sus dichos anteriores sobre haber visto bolsos con dinero. Silva afirmó haber cometido un delito al firmar lo que le presentaron sin leerlo, y que se sintió intimidado.
Silva participó de un allanamiento en el edificio y declaró haber visto movimientos de bolsos y valijas entre 2007 y 2010, con frecuencia semanal o quincenal, arribando Muñoz con personas y retirándose luego.
En su declaración actual, Silva admitió que mintió y que firmó bajo presión, contradiciendo su testimonio anterior donde afirmaba haber visto bolsos.