Los miembros de la OTAN iniciaron en Suecia un debate sobre el aumento del gasto en defensa, impulsado por la presión de Estados Unidos y el repliegue parcial de tropas estadounidenses en Europa. La reunión busca implementar acuerdos de inversión militar y fortalecer la producción industrial de defensa.
La cumbre de julio en Ankara servirá para consolidar compromisos de gasto, revisar el respaldo a Ucrania y analizar las consecuencias estratégicas del conflicto en Oriente Medio, especialmente tras el bloqueo del Estrecho de Ormuz. El secretario general de la Alianza, Mark Rutte, enfatizó la necesidad de garantizar capacidades reales como defensa aérea y municiones.