La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró una pandemia de sedentarismo infantil y juvenil, debido a la hiperconectividad y el uso excesivo de pantallas. Un alarmante 80% de niños y adolescentes se mueve menos de lo recomendado.
Este sedentarismo, junto a otros factores de riesgo, atenta contra el bienestar cerebral y cardiovascular, y dificulta el desarrollo de conexiones neuronales necesarias para el aprendizaje y el reconocimiento espacial.