La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el brote de ébola en la República Democrática del Congo como una emergencia de salud pública de importancia internacional, aunque no pandémica.
Los equipos de respuesta enfrentan obstáculos únicos, ya que las reservas médicas existentes solo combaten la cepa Zaire, la más común, y no la cepa Bundibugio, que impulsa la crisis actual. La secuenciación del laboratorio ha confirmado la inminencia del brote.
Esta crisis surge meses después de que finalizara el decimosexto brote en diciembre, que dejó 64 casos y 45 muertes. La OMS insta a todos los países a estar en alerta y prepararse para los ensayos clínicos de terapias prometedoras.