Mavinga revela que ha recibido amenazas y mensajes de odio en sus redes sociales a raíz de su decisión en Gran Hermano. Relata que tuvo que salir con capucha y que teme por su seguridad y la de su familia.
Afirma que la gente no entiende la diferencia entre el juego y la vida personal, y que está siendo víctima de discriminación y ataques virtuales.
Mavinga insiste en que la gente es adulta y toma sus propias decisiones, y que no se puede culpar únicamente a Carminia por la reacción del público.