En el juicio por la muerte de Diego Armando Maradona, el jefe de terapia intensiva de la Clínica Olivos, Fernando Villarejo, declaró que no se realizaron estudios exhaustivos porque consideraron que no ameritaban en ese momento, minimizando los riesgos psicológicos y físicos.
Villarejo admitió que Maradona tenía sobrepeso y ronquidos nocturnos, lo que podría indicar trastornos de dificultad respiratoria, factores que sí hubieran requerido estudios más profundos. Señaló que la confianza estaba puesta en los médicos de cabecera, principalmente Leopoldo Luque.
El neurocirujano Pablo Rubino y otros médicos declararán hoy. La jornada se centra en las contradicciones de los testigos y el rol de Luque, quien intentaría desligarse de responsabilidades mientras otros testimonios apuntan en sentido contrario.
Se menciona que Luque, a pesar de temblores, estuvo en el quirófano y luego se tomó una foto. El abogado de Maradona, Stinfale, habría intentado apartar a Luque de la operación por considerarlo no preparado.