La madre de Axel reiteró que la policía tenía "de punto" a su hijo, a quien detenían y golpeaban sin motivo aparente. Se reveló que detenidos en la comisaría escucharon gritos y golpes que atribuían a Axel, pero que tras ser liberados, ahora se niegan a declarar.
Periodistas locales también manejan información que la familia podría desconocer, y se intenta contactar al amigo de Axel, testigo fundamental, quien tampoco ha hablado con los medios.
La situación se torna cada vez más confusa y preocupante, con indicios de encubrimiento y amedrentamiento, mientras la búsqueda de Axel continúa sin resultados.