Se relató que tras la expulsión y caída de Satanás y sus ángeles, la Tierra quedó desordenada, vacía y llena de tinieblas. Este evento celestial dejó el planeta en un estado de caos.
Se afirmó que Dios no deseaba ese desorden reinante en la Tierra. La rebelión y caída de Satanás, arrojado a la Tierra como bola de fuego, provocó que el planeta se volviera desordenado y vacío.
Ante esta situación, Dios intervino para poner orden en la creación. Se mencionó que la humanidad y la creación no podían funcionar en medio de tal desorden, por lo que Dios separó la luz de la oscuridad antes de entregar la Tierra a la humanidad.
Se destacó la importancia de la intervención divina para establecer orden antes de la creación del hombre, subrayando que nada puede funcionar bien en medio del desorden, según la perspectiva de Dios.