La interna política en el gobierno de Javier Milei genera una parálisis parcial, afectando la toma de decisiones y la gestión. Ministros y funcionarios se muestran inseguros sobre cómo actuar o qué comunicar, a la espera de directivas de figuras clave como Karina Milei o Santiago Caputo.
Eugenio Casieles critica que el Presidente esté opinando sobre tuits en lugar de dedicarse a asuntos de Estado. Se señala que la figura de Santiago Caputo, a quien se considera un "gurú" con independencia relativa, ejerce una influencia considerable, al igual que Karina Milei. Esta dinámica genera incertidumbre en el gabinete, con funcionarios divididos entre las distintas facciones.
Se menciona que, si bien el gobierno ha logrado avances en el Congreso, como la aprobación de la ley de subsidios a la zona fría, la interna debilita su accionar. La falta de capacidad para resolver estas disputas y la tendencia a discutir cuestiones menores en lugar de problemas de fondo son motivo de preocupación, ya que podría llevar al regreso de los mismos actores políticos de siempre.