La interna del gobierno de Javier Milei se desató a raíz del presunto mal manejo de cuentas de redes sociales por parte de Martín Menem. El foco del conflicto recae en una cuenta de Twitter, atribuida a Menem, que habría publicado contenido polémico.
La discusión se intensificó con la aparición de un "periodista Rufus" que cuestionó la autenticidad y el manejo de dichas cuentas. Se sugiere que la falta de pericia de Menem en el manejo de redes sociales, específicamente dos cuentas de la red social "M", generó un "quilombo" y expuso información sensible.
El debate pone en evidencia la fragilidad de la comunicación oficial y las tensiones internas dentro del espacio libertario, donde incluso se cuestiona la capacidad de los funcionarios para gestionar aspectos básicos de la comunicación digital.