Se debate la postura de Néstor Apuzzo respecto a la formación de jugadores en divisiones inferiores, cuestionando cómo trataría a un futbolista gay en su equipo y sugiriendo que no jugaría si no se ajusta a su concepto de "normalidad".
Se contrasta su opinión con el caso de un jugador de Colón de Santa Fe, quien triunfa en el club y es querido por la hinchada, demostrando la evolución del fútbol y la necesidad de que figuras como Apuzzo también lo hagan.