Matías, otro damnificado, explica que la cooperativa realizó otras construcciones en diferentes lugares y tuvo publicidad, lo que generó confianza inicial. Tuvieron reuniones en oficinas de prefectura y luego la cooperativa estableció domicilio fiscal en Avellaneda, realizando asambleas e informes anuales desde 2008.
A pesar de los gastos administrativos pagados mensualmente, la cooperativa se comprometía a gestionar la construcción a través de licitaciones con el Instituto de la Vivienda o el Banco Nación. Sin embargo, no construyeron nada. Desde el año pasado, la cooperativa no da noticias y desapareció, sin responder correos electrónicos.
Se menciona a Ferraresi, figura política de Avellaneda, y se critica la posible inacción municipal ante numerosas obras inconclusas en la zona. Los damnificados reclaman la intervención municipal, ya que el terreno donde se iba a construir está en conflicto y la municipalidad podría expropiarlo para un espacio verde.