Tomás, víctima de una entradera, expresa sus sospechas sobre el origen de la información que manejaban los delincuentes. Dada la precisión con la que actuaron, el jubilado considera la posibilidad de que alguien con acceso a datos internos haya proporcionado detalles sobre sus posesiones, incluyendo dólares y armas.
El damnificado descarta la participación de empleadas domésticas recientes, pero no descarta que la información haya provenido de alguien de su círculo de confianza o del barrio. La forma de ingreso y la aparente seguridad de los delincuentes al recibir órdenes de regresar al vehículo sugieren que contaban con datos precisos sobre la presencia de dinero en efectivo.
Tomás, con una extensa trayectoria laboral en diversas fuerzas de seguridad y organismos estatales, no sospecha de personal policial actual, pero deja abierta la posibilidad de que alguien involucrado en el pasado o con conocimiento de sus actividades haya sido la fuente de la información. La investigación se centra en determinar el origen de los datos que permitieron el robo.