La acusación contra Raúl Castro por un hecho de 1996 es vista como una estrategia de Estados Unidos para replicar el modelo de presión ejercido sobre Venezuela, buscando generar una salida similar con Cuba. Se sugiere que esta acción podría ser un intento de forzar una negociación con el régimen cubano.
A pesar de las amenazas militares de Estados Unidos, gobiernos asfixiados como el cubano parecen no amedrentarse. Díaz-Canel ha expresado temor ante una posible invasión.
Analistas señalan que la acusación contra Raúl Castro, figura de poder real en Cuba aunque no en el cargo formal, busca ejercer presión para un cambio de régimen, dado que las negociaciones anteriores no han prosperado. La edad de Castro (95 años) genera incertidumbre sobre el temor que pueda infundir.