Estados Unidos ha reforzado su presencia militar en el Caribe con el despliegue de buques y portaaviones, incluyendo el USS Nimitz, en lo que el Comando Sur califica como una medida para garantizar la estabilidad regional.
Esta movida ocurre en medio de la tensión con Cuba y es vista por analistas como una fuerte demostración de poder estadounidense, similar a la operación que llevó a la captura de Nicolás Maduro.
La Casa Blanca argumenta que se busca defender la democracia, pero crece la preocupación por una posible escalada militar en la región, con destructores y buques de abastecimiento escoltando las aeronaves.