Estados Unidos ha armado un "combo de negociación muy fuerte" para presionar a Cuba, combinando presiones judiciales (acusaciones contra Raúl Castro por derribo de aviones), sanciones económicas y movimientos militares, como el despliegue de un portaaviones frente a la isla.
Esta estrategia busca agravar la crisis económica y social en Cuba, aprovechando la asimetría de poder. La diplomacia internacional advierte que cuando se habla de cambios de régimen, las relaciones suelen entrar en etapas más peligrosas.