Mientras Estados Unidos acusa a Raúl Castro por el derribo de avionetas civiles en 1996, el portaaviones Nimitz de la marina estadounidense ha sido desplegado en aguas del Caribe, cerca de Cuba.
El Comando Sur estadounidense confirmó el ingreso de esta fuerza naval, que incluye el portaaviones, un destructor y un buque de abastecimiento, a la región. A pesar de que Donald Trump descartó una intervención militar directa en Cuba, el envío del portaaviones se interpreta como una clara maniobra de presión militar sobre el régimen cubano, similar a las operaciones realizadas en Medio Oriente.