Estados Unidos acusó formalmente a Raúl Castro por el derribo de avionetas civiles en 1996, coincidiendo con el despliegue del portaaviones USS Nimitz hacia Cuba.
La acusación judicial añade tensión a la situación geopolítica en el Caribe, mientras el portaaviones se posiciona como una demostración de fuerza por parte de Washington.
Este evento subraya las complejas relaciones entre ambos países y las posibles implicaciones de estas acciones en la estabilidad regional.