Un hombre desocupado desde hace 10 años relata su lucha diaria por conseguir alimento, llegando a juntar latitas en la capital y enfrentando la hostilidad policial. Expresa su cansancio y frustración ante la falta de oportunidades laborales.
Critica duramente al gobierno actual, calificándolo de "malo" y expresando su indignación por la situación de pobreza que atraviesa el país. Menciona que, a pesar de tener familiares a cargo, la falta de dinero le impide cubrir las necesidades básicas.
La situación de desempleo prolongado y la creciente pobreza generan un profundo sentimiento de desesperanza, con la sensación de estar "en el fondo del mar" y sin poder salir.