El conurbano bonaerense, con el 40% de los nacimientos de Argentina, enfrenta una grave crisis sanitaria. La infraestructura existe, pero faltan médicos y la calidad de la misma es cuestionable.
La mortalidad materna e infantil ha aumentado debido a condiciones sanitarias deficientes, exacerbadas por la pobreza y factores culturales como el movimiento antivacunas.
Se destaca la dificultad para acceder a medicamentos de alta complejidad y la necesidad de recurrir a la justicia para obtener tratamientos básicos, evidenciando un sistema de salud desorganizado y con recursos insuficientes.