Osvaldo, dueño de una carnicería, relata las dificultades económicas que atraviesa. El costo de la luz ha aumentado drásticamente, pasando de 100-120 mil pesos a 300-600 mil pesos mensuales. Además, el consumo de carne ha bajado significativamente desde la pandemia, afectando especialmente las ventas en fiestas de fin de año. La situación es tan crítica que ha tenido que recurrir a sus ahorros para mantener el negocio a flote, cubriendo gastos como el alquiler y servicios básicos.
La venta de ropa usada se ha convertido en un salvavidas, llegando a superar en algunos días las ventas de carne. A pesar de la difícil situación, Osvaldo y su esposa continúan trabajando arduamente, aunque sin cobrar un sueldo fijo, y han tenido que consumir sus ahorros acumulados desde 2006 para subsistir.