La profunda mística de los comedores populares y ollas populares se hace presente en un día frío, donde la comunidad se une para preparar alimentos.
Los testimonios de quienes asisten revelan la dura realidad: la vergüenza de pedir comida, pero la necesidad imperiosa de sobrevivir ante la imposibilidad de vivir por cuenta propia.
Se destaca la importancia de la comunidad y la solidaridad para salir adelante, frente a la falta de respuestas y la postergación de soluciones por parte de los gobiernos.