Una clínica de tres pisos, que ofrecía diversas especialidades y estudios, fue clausurada tras un allanamiento que derivó en al menos 29 detenciones. La investigación se inició a raíz de la denuncia de una médica esteticista que descubrió que alguien estaba utilizando su matrícula profesional.
Se determinó que la clínica funcionaba con sellos y matrículas falsificadas de al menos 50 profesionales médicos. Los dueños del establecimiento, que poseen antecedentes por homicidio y piratería del asfalto, junto con familiares y otros implicados, fueron detenidos. La clínica también tenía contratos con escuelas para atender a alumnos en caso de accidentes, utilizando personal no calificado.