Los delincuentes se jactan de sus robos a través de redes sociales como Instagram, mostrando las motos que roban y ofreciéndolas a la venta. La impunidad es un factor clave en este accionar, ya que los delincuentes saben que pueden operar con cierta libertad.
Se observa un fenómeno de "chorros fanfarrones" que exhiben públicamente sus actividades ilícitas. Utilizan plataformas como Instagram para publicar fotos de las motos robadas, a menudo con armas, y utilizan códigos internos como "Talle M" para referirse a estos vehículos. La falta de monitoreo efectivo y la permisividad en el uso de teléfonos celulares dentro de las cárceles facilitan esta operatoria.
La policía parece tener dificultades para actuar ante esta situación, a pesar de que la información es pública en redes sociales. La necesidad de órdenes judiciales y la burocracia en el sistema de justicia a menudo impiden que se tomen medidas rápidas y efectivas contra estos delincuentes, quienes operan con una alarmante falta de temor a ser atrapados.